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Abraza el cambio

 

Supongo que habrás oí­do una y otra vez que estamos en momentos de cambios, pero… ¿Has comprendido este cambio?… ¿Lo has abrazado? En este artí­culo verás cómo hacer frente a las novedades, especialmente ahora que empezamos un nuevo año.

Cuando abrazas de verdad a algo o alguien, primero has de verlo, aceptarlo y por último amarlo. Por tanto, si tienes una situación en tu vida que quieres cambiar has de pasar, si o si, por este proceso. Abrazar esa sombra que tanto te incomoda es el primer paso para cambiarla. Partimos de la base de que no se puede cambiar aquello que no se puede aceptar y la aceptación viene siempre del amor, emoción suprema que no pertenece a la mente, así­ que no entiende de razonamientos, no es manipulable.Durante mucho tiempo, hemos vivido distraí­dos por nuestros miedos, limitados por nuestras creencias y dominados por tener o no tener. Todaví­a no hemos entendido que el dinero es la energí­a con la que intercambiamos (y no sólo eso, sino que le hemos concedido todo el poder). Seguimos pensando que “soy lo que soy dependiendo de lo que tengo”, pero esto ya no sirve; ha comenzado una nueva era en la que “tengo lo que tengo dependiendo de lo que Soy”.

Dejar de “sobrevivir” para empezar a “vivir”

Estamos formados por cuatro pilares que sustentan nuestro equilibrio: el pilar de lo que pienso, el de lo que siento, el de lo que digo y el de lo que hago. Pilares que no están, a menudo, unidos en una misma dirección. Pienso una cosa, siento otra, digo otra y hago otra distinta. Esta incongruencia nos mantiene en un desequilibrio constante que genera frustración y culpa.

Es como si viajáramos en un carruaje tirado por cuatro caballos que llevan direcciones distintas. Por eso ahora, llega el momento de unificarnos, de decir lo que pensamos, lo que sentimos y de actuar en consecuencia. Mientras continuemos de esta forma, resistiéndonos a descubrir el sabio que llevamos dentro, seguiremos sobreviviendo en una vida que está en continuo movimiento, estancados en escusas que dan forma a barrotes de una jaula mental que limita nuestro crecimiento. Dejemos de sobrevivir y comencemos a “vivir”, disfrutando de cada uno de los pasos del camino.

Aceptar que ahora tenemos un nuevo terreno que cultivar nos ayudará a reconocer cuáles son las necesidades de este momento, las nuevas herramientas, las semillas y la forma de sembrarlas. Basta de esperar que esto pase para seguir adelante (solo depende de ti que empieces a experimentar y disfrutar de un nuevo proceso).

Integra tus conocimientos

Es muy importante adquirir nuevos conocimientos siempre y cuando nos demos el tiempo necesario para integrarlo en nuestro Ser. ¿Para qué he aprendido esto, o esto otro? ¿Cómo puedo utilizarlo? ¿En qué me puede ayudar para conseguir mis objetivos? Encuentra esos espacios para parar y sentir, para escucharte y comprenderte. Estate atento a las señales que te indican el camino correcto. A veces nos empeñamos en una dirección, cuando todo nos indica otra.

El marcarnos objetivos es lo primero que debemos hacer para emprender un nuevo camino. Coge una hoja en blanco y hazte estas preguntas para cada situación que quieras analizar: ¿Qué es lo que siento? ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué me impide conseguirlo? ¿Qué necesito para alcanzarlo? ¿En cuánto tiempo quiero lograrlo? Respóndete con toda sinceridad y siempre desde el amor, sin miedos ni culpas, sin nada que suponga una limitación.

Revisa estas preguntas y tus respuestas diariamente (puedes cambiarlas en función de cómo vayan evolucionando tus pensamientos, deseos, necesidades y prioridades, así­ como modificarlos tiempos estipulados para cada objetivo). También puedes hacerte nuevas preguntas que te ayuden a indagar en tus inquietudes. Libérate de la presión, sé como el agua transparente y fresca de un rí­o que sabe que alcanzará su destino sin ver impedimentos en sus pasos, tan sólo obstáculos que ha de superar. Sé como el agua que salta y se divierte en su trayecto con la certeza de que llegará.

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