Alimentación biológica

Lo natural está dejando de ser una moda para convertirse en algo necesario. La agricultura ecológica es una forma de cultivo más respetuosa con el medioambiente y, sobre todo, más sana.

En el intento de encontrar el equilibrio sostenible entre la influencia que ejercemos los humanos en el deterioro del planeta y las alternativas respetuosas con nuestra salud, es donde cobra gran relevancia la alimentación ecológica. Esta forma de producción nos ofrece alimentos más saludables, al poseer mayor cantidad de nutrientes, vitaminas y minerales, y estar exentos de residuos químicos.

Lo natural está dejando de ser una moda para convertirse en algo necesario. El exceso de química parece que está comenzando a ‘pasarnos factura’ y, por consiguiente, a preocuparnos. Durante las últimas décadas, la industria agroalimentaria ha desarrollado
un sistema de producción de alimentos dejando de lado, en algunos casos, que la comida está intrínsecamente relacionada con la nutrición y, por consecuencia, con la salud.

Nuestras despensas se llenan con demasiados alimentos de excelentes cualidades organolépticas basadas en saborizantes, colorantes y aromas de origen químico que fidelizan al consumidor. Hipócrates decía “que mi alimento sea mi medicina y mi medicina mi alimento”. Siguiendo este sabio consejo debemos alimentarnos con productos de origen natural que posean, en la medida de lo posible, propiedades biológicas activas beneficiosas para la salud.

La alimentación ecológica mejora las funciones fisiológicas y posee una acción preventiva que favorece la calidad de vida. Investigaciones recientes apuntan que elegir alimentos orgánicos puede llevar a aumentar la ingesta de antioxidantes nutricionalmente deseables en un 50% y reducir la exposición a metales pesados tóxicos. Esto puede ayudarnos a desarrollar un sistema inmunológico más fuerte y, por ende, a prevenir enfermedades. Además, aquellas personas que consumen alimentos orgánicos tienen menos probabilidades de padecer obesidad. Las ventajas son aun superiores en los bebés y los niños.

Ganadería y agricultura ecológicas

La alimentación orgánica está dividida en dos grandes grupos: agricultura ecológica y ganadería ecológica. En la producción agrícola destaca que a las frutas, verduras y
cereales no se les echa fertilizantes, abonos químicos, fungicidas, herbicidas, plaguicidas ni pesticidas de síntesis.

Su valor nutritivo es entre un 12% y un 87% mayor, con una composición mineral y vitamínica mucho más elevada. La cantidad de materia seca es mayor y, como consecuencia, menor la de agua, con lo que pagamos tomate a precio de tomate, en lugar de agua a precio de tomate. Su mayor cantidad de antioxidantes mejora la salud y mantiene nuestra belleza natural. La ausencia de residuos químicos como nitratos y pesticidas, ceras, antifúngicos, etc., reduce la acumulación de tóxicos en nuestro organismo. ¿Alguien da más?

Por su parte, en la ganadería ecológica se evita la alimentación y medicación de los animales con sustancias químicas que podrían acabar en nuestro torrente sanguíneo.
En ganadería ecológica se tiene en cuenta el bienestar animal, por ello las instalaciones son confortables y los animales tienen acceso a pastos o pastoreo más sanos para los propios animales y para el consumidor final. Los animales no son engordados con hormonas y los tratamientos veterinarios que se llevan a cabo son naturales.

Con todo ello se obtienen carnes de mayor calidad, más nutritivas, más saludables y provenientes de animales más felices. Si lo pensamos, todo esto no es un invento de última generación, se trata de producir alimentos como lo hacían nuestros abuelos,
de forma tradicional, pero beneficiándonos de los últimos avancestecnológicos. No se trata de volver a la prehistoria, sino de recuperar la calidad de los alimentos. Nuestros
antepasados obtenían comida más sana, más limpia y más natural.

La historia de la agricultura tiene más de 10.000 años, sin embargo, la agricultura convencional se lleva practicando desde hace tan solo ocho décadas, desde que comenzó la revolución industrial en la que la cantidad de producción prima en detrimento de la calidad.

Qué diferencia a los alimentos orgánicos

Los alimentos ecológicos tienen más sabor y son más aromáticos debido a que mantienen su ritmo de crecimiento natural, sin sufrir ningún tipo de intervención para acelerarlo, hecho que implica una maduración lenta, lo que contribuye a alcanzar la máxima concentración mineral y de vitaminas, y el máximo valor organoléptico. Es relevante que se
consuma producto de cercanía, debido a que en las grandes distancias se pierde un importante valor nutricional.

En el proceso de transformación industrial de los alimentos biológicos no se integran aditivos alimentarios, colorantes, aromas, saborizantes o antioxidantes químicos. La prohibición de muchos de estos agregados nos garantiza alimentos más saludables.

En el cultivo convencional, los plaguicidas se utilizan en varias etapas del crecimiento del vegetal para garantizar que ninguna especie invasora arruine el cultivo. Pero estos plaguicidas dejan residuos en frutas y verduras que son muy difíciles de eliminar. Salvo si sometemos a los vegetales a un lavado intensivo con una solución de cloro, es casi seguro que terminemos ingiriendo parte de esos agroquímicos.

No debemos de olvidar que hay quien asegura que todos esos sintéticos, en un consumo a largo plazo, pueden tener efectos negativos sobre la salud. Se está investigando sobre la posible relación entre algunos nitratos, herbicidas, insecticidas y fungicidas, ya que se cree que pueden resultar perniciosos, relacionándoles en ocasiones con diversas afecciones, cambios en el sistema hormonal e inmune, y generar alergias. Aquí es donde los alimentos orgánicos son ampliamente superiores a los convencionales, ya que no se
utilizan químicos durante su cultivo, por lo que se pueden comer con total tranquilidad tras un simple lavado en agua.

  • Ganadería y agricultura ecológicas

La ganadería ecológica produce carnes de calidad a partir de animales que tienen acceso permanente al aire libre. Los métodos de elaboración ecológica y la prohibición de muchos aditivos nos garantizan alimentos más sanos. Las carnes orgánicas son menos grasas
y las que contienen son más saludables. Al aumentar la cantidad de pasto fresco también se elevan las cantidades de algunos ácidos grasos que pueden aumentar la protección cardiovascular, y que solamente se encuentran en la leche materna y en la carne de animales que han crecido en libertad.

También se relaciona la resistencia a los antibióticos con la dosis extra que ingerimos a través de las carnes de animales tratados con los mismos, y que pueden acabar en nuestro torrente sanguíneo debilitando el sistema inmunológico. Por ello, los productores de carnes y lácteos orgánicos no utilizan antibióticos en sus procesos.

  • Los huevos

En la producción de huevos se prohíbe el empleo de cualquier sustancia química y de origen artificial. Los animales se deben encontrar libres en campos sobre los que no se hayan utilizado abonos químicos, ni plaguicidas. Las gallinas no se pueden tratar con antibióticos, ni hormonas. En su alimentación no se puede incluir harinas de pescado
ni carne, solamente cereales y hierbas ecológicas.

  • La leche biológica

Diversas pruebas realizadas en la leche bio han demostrado que tiene una mayor concentración de ácidos grasos omega-3, ácido linoleico conjugado y vitaminas que la leche convencional. Según investigadores de la Universidad de Aberdeen y del Institute of
Grassland and Environmental Research, la leche orgánica es más saludable que la leche convencional, ya que las vacas ofrecen una mejor calidad de leche cuando están alimentadas a base de pastos frescos.

Los organismos de control

La calidad de los productos ecológicos está abalada por los sellos oficiales que son otorgados por los comités de agricultura ecológica de cada autonomía y por empresas
certifi cadoras privadas. Estos sellos suponen una garantía de calidad durante su producción, manufactura y distribución. La agricultura ecológica está reglada desde la Unión Europea y regula las técnicas que se autorizan para la producción vegetal, ganadera y acuícola y para la transformación de los alimentos.

En nuestro país cada comunidad autónoma tiene su propio organismo de control encargado de certifi car los productos agroalimentarios. El incremento de solicitudes
de certificación por parte de las empresas denota que hay un mercado real y consolidado y, por ello, rentable para la industria, tanto para la exportación como para al propio consumidor nacional que cada vez demanda más los productos certificados.

MARIPI GADET
Especialista en vida sana y natural
Autora del libro “Mascarillas naturales para una belleza radiante”
www.greenpcomunicacion.com