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Como controlar el nerviosismo extremo

Ponerse nervioso es algo que experimentamos todos en determinadas ocasiones, cuando nuestro organismo, ante ciertos estí­mulos, considera que debemos estar alerta. El problema es cuando se convierte en una constante y los nervios condicionan nuestra vida cotidiana. En estos casos es importante aprender a controlarlos y en este artículo te mostraremos como controlar el nerviosismo.

En nuestra vida cotidiana, ante determinadas circunstancias, experimentamos algo que de forma popular conocemos como “ponerse nervioso”. Lo hacemos ante distintas situaciones: si tenemos que realizar un examen, antes de una entrevista de trabajo, cuando nos enfrentamos a una situación tensa o incómoda con otra persona, ante algo que esperamos con impaciencia como una noticia importante, al acercarse determinadas fechas, cuando vamos a reencontrarnos con alguien, etc.

Como vemos, son muchas las situaciones en las que nos podemos poner nerviosos y, cuando esto ocurre, experimentamos reacciones y sensaciones tanto fí­sicas como psí­quicas. Sentimos que se “nos acelera el corazón”, que se nos “seca la boca” o que un sudor frí­o invade nuestro cuerpo. También podemos sentir a una especie de “hormigueo en el estómago”, una sensación de “falta de aire”, cierta debilidad muscular, temblores, etc. A nivel psicológico nos sentimos inseguros, inquietos, estamos más irritables, ansiosos, miedosos, etc.

¿Por qué nos ponemos nerviosos?

El nerviosismo es el término popular con el que nos referimos a las formas menores de angustia y ansiedad. Ponerse nervioso es en realidad una respuesta adaptativa de nuestro organismo, un mecanismo que nos permite mantener nuestro nivel de alerta ante situaciones que podrí­an resultar amenazantes. Si el cuerpo percibe los estí­mulos externos como un desafí­o o una amenaza, se producen unos cambios en nuestro organismo que resultan en una situación de estrés. Es natural que esto ocurra, aumenta nuestro nivel de alerta, nuestra tensión, nuestra capacidad de concentración y, por lo tanto, nuestra eficacia para responder correctamente ante cualquier situación.

Por lo tanto, experimentar cierto nivel de nerviosismo ante determinadas situaciones no tiene porqué ser nada negativo. Podrí­amos decir que es algo natural y en parte necesario. Por otra parte, tampoco nos conviene relajarnos en exceso, ya que también eso puede restarnos eficacia en algún momento.

Nerviosismo crónico

Nos ponemos nerviosos de forma puntual ante situaciones más bien concretas, pero en ocasiones, éste es un estado que se cronifica, que se alarga en el tiempo. Esto se puede llegar a generalizar, ocurriendo incluso ante hechos que no son amenazantes y en los que no existe estí­mulo alguno que justifique la aparición del nerviosismo, e incluso ante las situaciones más rutinarias. En este caso, el sistema nervioso está respondiendo exageradamente ante todos los estí­mulos y, en ocasiones extremas, puede prolongarse en el tiempo y dar lugar a estados de ansiedad más generalizados o incluso provocar crisis de ansiedad.

En general, los nervios suelen jugarnos malas pasadas, dejándonos en blanco ante una prueba o examen, haciéndonos tartamudear si tenemos que hablar en público, no permitiéndonos concentrarnos en lo que estamos haciendo… Pueden interferir no sólo en nuestra eficacia ante diversas tareas sino también en nuestra salud, ya que pueden provocar problemas de insomnio, taquicardia, ansiedad, cansancio fí­sico, etc.

Cuando te veas inmerso en una situación de nerviosismo extremo, lo mejor es tomar aire, relajarte, beber un vaso de agua y, si es necesario, abandonar la situación que en ese momento te provocaba los nervios. Las demás personas deberán entender que es lo mejor para ti y para los demás.

Consejos para controlar los nervios

Si crees que no sabes controlar tus nervios, si el sentido del ridí­culo o la inseguridad te dominan, puedes hacer una serie de cosas que te pueden ayudar a maneja tu nerviosismo. Siempre es posible trabajar con tu propio comportamiento y acabar dominando los nervios antes de que ellos te acaben dominando a ti.

Como controlar el nerviosismo:

– Relajación: cuando te enfrentes a una situación que te pone nervioso, ten en cuenta que la relajación es fundamental. La respiración es muy importante por lo que intenta respirar profundamente. Coge aire durante unos segundos lentamente y expúlsalo sin prisa para que tu cuerpo se relaje lentamente mientras lo expulsas. Te sentirás menos tenso, comprenderás que puedes tener el control de ti mismo y eso te calmará.

– Ensayo: si te enfrentas a una situación en la que debes hablar en público, como una exposición o un examen oral, y no te sientes seguro de ti mismo, puedes practicar previamente delante del espejo. Piensa que de esta forma podrás observar lo que van a ver los demás. Habla en alto, escucha tu propia voz, examina tus gestos, tu sonrisa.

– Confianza: cuando estamos nerviosos la tendencia es de infravalorarnos, de considerarnos menos capaces. Confí­a en ti mismo. Es fundamental y esa misma confianza la transmitirás a los demás.

– Actitud positiva: enfrentarse a la vida con optimismo nos ayuda a alcanzar el éxito y a afrontar el fracaso sin derrotismo ni autocompasión. Si te equivocas en algo, no te paralices, seguro que puedes rectificar. Y sobre todo, aprende de tus errores, celebra tus victorias y no te juzgues. Eres humano y puedes equivocarte.

– Hábitos saludables: el ejercicio ayuda a calmar los nervios y el estrés. Si te sientes nervioso con frecuencia es recomendable que “descargues” esos nervios de alguna forma, y practicar algún tipo de ejercicio ayuda a reducir la ansiedad. Ganarás además en seguridad y confianza. En situaciones de estrés la dieta es fundamental, sobre todo para evitar incrementar el grado de ansiedad y nerviosismo. Evita tomar bebidas con cafeí­na y exceso de azúcar, pero toma mucha agua para hidratar el cuerpo y calmar los nervios.

– Descanso: si descansas bien, te sentirás más fresco, tendrás la mente más despejada. Sentirte cansado te hará sentir más inseguro. Si los nervios no te permiten conciliar el sueño, aparta de tu mente por un momento aquello que te provoca el nerviosismo. Las tisanas y determinadas infusiones son muy efectivas por sus efectos relajantes y pueden ayudarte a descansar mejor por las noches.

– Abrazo: el apoyo de los demás es muy importante y un abrazo puede ser la mejor terapia del mundo.

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