La automotivación mejora tu salud

Todos queremos estar motivados en el trabajo, pero eso no siempre se consigue. Te damos unos consejos que harán crecer tu automotivación.

Cada día son más las personas que buscan un trabajo que les haga tener ganas de levantarse por la mañana, un trabajo que les permita crecer y, además, cubrir sus necesidades. En definitiva, todos queremos estar motivados en el trabajo. Hay quien
dice que los babyboomers trabajaban para vivir, la generación X vivía para trabajar y el resto, la generación Y, los millenials y las que queden por venir, trabajan para crecer.
Y eso, ¿cómo se consigue?

¿Qué es motivación?

Empezamos por el principio. ¿Qué es motivación? Motivación significa literalmente motivar una acción. Proviene del latín motivus, movimiento, y el sufijo –ción (acción y efecto). Hace unos años un artículo en el Academy of Management Review se hacía eco del vacío
que existe desde el siglo pasado en cuanto a teorías de motivación humana. A pesar de lo mucho que ha cambiado el mundo, las teorías de la motivación que siguen vigentes
datan de los años 50. También cabe la posibilidad de que éstas se hayan malinterpretado, porque de lo que no cabe duda es que las estrategias puestas en práctica para motivar no
acaban de tener el éxito deseado, al menos a juzgar por los datos.

La motivación es un asunto personal e intransferible

Al profundizar en las investigaciones de Frederick Herzberg, un psicólogo reconocido por sus teoríasde motivación en el trabajo, nos sorprende el uso de un extraño concepto que hemos traducido al español como PEET (patada en el trasero), y que aparece con
bastante recurrencia: KITA. Es un acrónimo tal vez políticamente incorrecto (“kick in the ass”) que Herzberg utiliza para definir los métodos menos ortodoxos, y ya por suerte en muchos países prohibidos de llevarse a cabo, para que las personas hagan lo que se
les pide utilizando el castigo: es el KITA negativo, el palo, el push. Sin embargo, él se refiere también al KITA positivo, para referirse a la zanahoria, al pull. Sin embargo,
por ser ambos extrínsecos y, por lo tanto, no motivan, solo reducen la insatisfacción.

Los factores higiénicos extrínsecos incluyen políticas de empresa y administración, supervisión, relación con el jefe, condiciones de trabajo, salario, relaciones con
compañeros, vida personal, posición y seguridad. Por su parte, los factores motivadores intrínsecos incluyen crecimiento, progreso y carrera, responsabilidad, el trabajo en sí mismo, reconocimiento y logro. Según Herzberg, a pesar de que están relacionados,
ambos tipos de factores operan independientemente.

La conclusión a la que llega es que la motivación no puede implantarse como un chip, ni generarse externamente; en el mejor de los casos puede alimentarse, pero viene a ser algo así como una llama interna que la empresa puede mantener, pero que es autogenerada e intrínseca, como se suele decir comúnmente: “las personas vienen motivadas de casa”. En otras palabras, parecería ser que la función de los jefes y del lugar de trabajo no es la de motivar, sino la de no desmotivar, lo cual no quiere decir que deban existir unos mínimos que garanticen la motivación y que creen el entorno para crecer.
Automotívate para crecer en la era digital

Cuando te plantees cambiar tu mentalidad y tu forma de pensar respecto a tu motivación, recuerda que esto implica salir de tu zona de confort y, por lo tanto, que levantarte
de la zona de confort para crecer, sabes que dolerá. Recuerda que es mejor tener esas agujetas que deja el ejercicio cuando no se tiene el hábito, que el dolor de heridas
de una lucha innecesaria.

Una de las causas principales de bajas laborales, una de las enfermedades del siglo XXI, es la depresión caracterizada por una ausencia de motivación, por ello, uno de los mejores antídotos es cultivar la automotivación. Para eso debes desarrollar lo que denomino la
actitud de crecimiento, significa pensar que todo puede aprenderse y todos podemos cambiar, siempre y cuando cambiemos nuestra forma de pensar, nuestra forma
de hablarnos a nosotros mismos.

Para automotivarte debes desarrollar una actitud de crecimiento en lugar de la muy extendida actitud limitante, de anticrecimiento. Como dijo Margaret Thatcher: “Cuida
tus pensamientos porque se convierten en palabras. Cuida tus palabras porque se convierten en acciones. Cuida tus acciones porque se convierten en hábitos. Cuida tus
hábitos porque se convierten en tu carácter. Y cuida tu carácter, porque se convierte en tu destino. Nos convertimos en lo que pensamos”.

 

Consejos para crecer la automotivación

Te damos 5 consejos que harán crecer tu automotivación si se acompañan, eso sí, de una actitud positiva:

1. Todo es mejorable 
Intenta pensar “¡mi inteligencia, mi personalidad y mi carácter pueden crecer!”. El potencial de una persona es incalculable y las etiquetas que nos ponen, o nos ponemos, no nos
definen. Siempre da lo mejor de ti mismo, no te conformes y pienses “esto ya es suficiente”, siempre piensa “¿es realmente mi mejor trabajo?”. Se trata de cultivar una actitud de aprendizaje continuo.

2. Abrazo lo nuevo 
Ante una situación cualquiera piensa siempre “voy a alcanzar lo máximo de mí mismo, arriesgarme y aprender. ¡Que vengan a mí los desafíos!”. Evita buscar parecer
inteligente en cada situación y demostrar lo que vales una y otra vez, de esa forma nunca te arriesgarás para evitar equivocarte, limitando tus posibilidades de crecimiento.

3. Lidio con los errores para aprender
Cómo se gestiona un error en la era digital es la mejor forma de predecir los éxitos futuros, y para eso el primer paso es huir de la culpa y pensar “esta acción falló, intentaré
esforzarme más la próxima vez”. Evitando etiquetas radicales como “soy un fracasado” (ataque a la identidad), “soy un idiota”. Sobre todo, ante una situación que supone
un desafío, hay que persistir a pesar de los contratiempos. En lugar de evitar los desafíos, ponerse a la defensiva o rendirse fácilmente, se debe aprender de la crítica y preguntarse cómo puedo mejorar, en lugar de ignorar la crítica constructiva y buscar sólo los halagos.

4. Celebro el éxito de los demás
Busca las lecciones y la inspiración en el éxito de los demás en lugar de sentirte amenazado por ello. “Si el otro tiene éxito, entonces yo fracasaré”. Aléjate de la comparación con los demás para definir tu propio triunfo. Celebra sus éxitos como si fueran propios y aléjate de la tiña de la envidia. Para eso debes seleccionar muy bien de quien te rodeas, conviene hacerlo de personas positivas.

5. Consigo mis objetivos y los de mi trabajo
Dedica tiempo a definir tus objetivos en la vida y en el trabajo; asegúrate de que tu empresa está alineada con tus metas y así creceréis a la vez. Marca tus objetivos
y empieza poco a poco. Tu trabajo debe ser una parte significativa de tu vida.

Montse Ventosa
CEO Grooooow®
www.grooooow.com