Blefaroplastia: la operación de párpados que rejuvenece tu rostro

Cuando el maquillaje y el sueño reparador ya no son capaces de corregir la hinchazón de los ojos, es el momento de pensar en la operación de párpados o blefaroplastia superior, una sencilla intervención con la que podremos eliminar el exceso de piel y devolver vitalidad al rostro.

¿Para quién es la blefaroplastia?

El paso de los años viene acompañado de un exceso de piel en el párpado y de unas cejas más caídas, de modo que parece que nos sobra piel en los laterales en lo que serían los pliegues en las patas de gallo. Es por ello que el paciente más habitual es la mujer mayor de 35 años que busca recuperar una mirada más joven y despejada.

Sin embargo, estos son rasgos no siempre son signos de la edad, sino factores hereditarios o genéticos, por lo que esta intervención también es muy popular entre todas aquellas personas que, sin importar sexo y edad, presentan un exceso de piel en los párpados o el pliegue palpebral más bajo. Para aquellas personas que también tienen las cejas caídas, la blefaroplastia superior se completa con un lifting de cejas.

La cirugía de párpado superior permite corregir esta imperfección del rostro, pero no supone un cambio radical, por lo que si no estamos cómodos con nuestro aspecto actual, no debemos tener miedo de no reconocernos después de la intervención. Lo que sí debemos esperar es un rostro rejuvenecido y que hemos recuperado una mirada más limpia.

¿En qué consiste la intervención?

La operación de párpados es un tratamiento sencillo, mínimamente invasivo y que no precisa de hospitalización. Al tratarse de una cirugía ambulatoria que se realiza con anestesia local, el paciente no necesita ser ingresado. Además, se trata de una intervención muy rápida, que apenas dura unos 30-45 minutos, aunque puede alargarse hasta las 2-3 horas si se realizan en una misma sesión la blefaroplastia superior y el lifting de cejas.

El tratamiento en sí consiste en hacer pequeñas incisiones en el pliegue natural del párpado con bisturí frío, eléctrico o láser, dependiendo del caso, que nos permitirá eliminar el exceso de piel y grasa, y tensar el músculo subyacente.

La sencillez de esta intervención ha llevado a pensar muchas veces que la blefaroplastia no es más que quitar piel, músculo y grasa; pero son muchos más los factores que hay que tener en cuenta.

Tal y como explica el especialista en blefaroplastia José Nieto, en cada paciente debe tenerse en cuenta el aspecto del párpado superior, la posición de la ceja, la cantidad de piel del párpado que sobra y la forma del pliegue, así como otros posibles problemas médicos preexistentes, como son la hipertensión y la diabetes.

En definitiva, un conjunto de características individuales que deben ser tenidas en cuenta por el cirujano oculoplástico que realice la intervención y que nos garantice que el resultado de nuestro rostro no serán unos ojos hundidos, con aspecto triste y dificultad para cerrarse. “Esto solo ocurre en los casos más extremos de malas intervenciones”, recalca el doctor Nieto.

Recuperación rápida e indolora

Además de la relativa sencillez de la intervención, otra de las ventajas de la blefaroplastia superior es el post-operatorio. Es indoloro y en la mayoría de los casos no hay necesidad de tomar analgésicos. Durante los 2-3 primeros días bastará con aplicar frío y una pomada antibiótica dos veces al día.

Respecto a los signos externos, la inflamación es mínima y desaparece en un período de 24 a 48 horas. De hecho, se puede hacer vida normal casi desde el principio, aunque se recomienda esperar una semana para realizar actividad física. Los primeros resultados de la intervención los podremos valorar ya pasada la primera semana y una vez transcurrido el primer mes podremos apreciar el resultado final de nuestro nuevo rostro después de la blefaroplastia superior. Respecto a la cicatriz, será invisible desde el primer día cuando tengamos el ojo abierto y dejará de ser visible con el párpado cerrado a medida que pase el primer año.

Los resultados de la blefaroplastia superior son duraderos, siendo muy pocos los casos en los que un mismo paciente ha vuelto a realizarse este tratamiento con el paso de los años. En definitiva, gracias a esta intervención podremos disfrutar de un aspecto más joven y saludable, con unos rasgos menos marcados y una mirada más limpia, que devuelva el protagonismo a nuestro verdadero rostro.