Las claves de la podoterapia

En una época en la que aumentan los servicios de pedicura, es importante que las profesionales conozcan cómo deben tratarse correctamente las patologías y los problemas estéticos del pie.

Los pies son unas zonas que suelen estar muy cerradas, sobre todo en invierno, cuando tienen poca transpiración y concentran bastante humedad. Estas circunstancias
pueden llegar a generar patologías contagiosas en la piel y las uñas. Hay diversos aspectos que suelen aumentar el riesgo de padecer infecciones, como son los problemas
ocasionados por el tipo de calzado que se utiliza (especialmente causados por el material del mismo, como los plastificados o de goma), no usar zapatos protectores en
espacios públicos (tales como duchas comunes, saunas, piscinas, gimnasios, etc.) o la falta de sequedad del pie.

Los problemas que afectan al pie no se concentran solamente en las personas mayores, sino que cada vez más se da entre personas jóvenes. Esto se debe en muchos casos a que no se siguen las recomendaciones que incluyen los espacios públicos, como por ejemplo los gimnasios, a la hora de ducharse o acceder a sitios comunes. Así pues, se amplía la franja de edad a todo tipo de perfiles, de ahí que sea muy común recibir a
pacientes de todo tipo para cuidados de pies y sea necesario, por lo tanto, que los centros de belleza tengan un protocolo específico de actuación que ayudará a tratarlos de forma correcta y evitará contagios.

Antes del tratamiento

Es importante que antes de empezar a trabajar en el pie, los profesionales tengan en cuenta una serie de consideraciones. En primer lugar, el profesional debe ponerse unos guantes de vinilo y observar si hay alguna grieta entre los dedos o descamaciones, o
bien si la zona desprende olor. En caso afirmativo, se dejarán puestos los guantes para trabajar.

Seguidamente se deben revisar las raíces de las uñas y aplicar en los espacios interdigitales, así como en la raíz de la uña, un algodón impregnado con agua oxigenada.
Si aparecen unas burbujitas quiere decir que es posible que haya una infección, ya que el agua oxigenada actúa sólo en estos casos. Para mayor seguridad, si tenemos una
lámpara de Wood y al aplicarla observamos que la zona brilla, significará que está contagiada. En caso afirmativo, se dejarán puestos los guantes para trabajar.

Consideraciones durante la realización

Como profesionales de la belleza hay una serie de pautas que no podemos descuidar mientras se lleva a cabo el tratamiento. La principal es que si el paciente presenta una infección no deben quitarse los guantes hasta que no se haya acabado de realizar completamente el servicio, para así evitar contagios.

Al inicio del tratamiento se puede aplicar un espray con alcohol mezclado con árbol del té y mirra, por ejemplo, que son unos potentes desparasitadotes. Es fundamental que los utensilios con los que se trabaje estén limpios y desinfectados. En el caso de que se realice un baño de pies, se debe aplicar un producto desinfectante. Una idea puede ser hacerlo con aceite esencial de árbol de té y limón, por ejemplo, ya que son importantes
antifungicidas y desinfectantes. Una vez realizado el tratamiento, secaremos bien el pie y le aplicaremos un preparado que actúe como efecto desparasitador para que continúe actuando después de la visita.

Consejos para que dure el tratamiento

Cuando se haya finalizado el servicio es importante dar una serie de pautas al cliente para que el cuidado realizado sea más duradero. Si se ha detectado alguna anomalía, es importante que, además de ofrecerle nuestros consejos, se le derive a un dermatólogo, quien evaluará su caso y le ofrecerá el tipo de tratamiento adecuado a su fase y problema. Asimismo, hay que recordarle que debe utilizar un calzado especial cuando acuda a
lugares públicos, como gimnasios, duchas públicas, piscinas, etc. Además, es muy importante secarse bien los pies y aplicarse tras el lavado una crema desparasitadora.

Proceso del tratamiento podal

Aunque el orden puede ser alterado dependiendo de las características del pie, es aconsejable seguir un correcto paso a paso del tratamiento. Te contamos cómo debes realizarlo.

  • Desinfección del pie: pulverizar el pie con loción desinfectante y limpiar con un algodón el dorso del pie. Después se pasa a la zona plantar y por último a los dedos, insistiendo, sobre todo, en la zona interdigital.
  • Observación: comprobar si el pie presenta alguna anomalía.
  • Higiene: limpiar las uñas con el palpador y cortarlas. En el caso de uñas muy gruesas, rebajarlas primero con el micromotor.
  • Rebajar y pulir las uñas: al mismo tiempo, eliminar las durezas de la zona periungüenal con el torno y diferentes fresas.
  • Extracción: de callos, ojos de pollo, durezas, etc.
  • Pulido: de callosidades y callos con el torno.
  • Hidratación: realizar un tratamiento hidratante o masaje, dependiendo de los cuidados que cada pie requiera.

Paso a paso del tratamiento

  1. Pulverizar el pie con loción desinfectante o un tónico descongestivo.
  2. Eliminar las células muertas con un peeling y retirar los restos con esponjas húmedas en agua tibia.
  3. Realizar un masaje y posteriormente un vaciado venoso.
  4. Hacer unos movimientos articulares del tarso y de los dedos (se pueden trabajar los dedos uno a uno) y estirarlos.
  5. Realizar un amasamiento palmar de todo el pie y presionar de forma circular con un vaciado de tobillos.
  6. Amasamiento digital en parte interna y anterior del pie, y nudillar en la planta del pie.
  7. Presionar con ambas manos sobre la zona plantar y la zona anterior.
  8. Realizar un vaciado venoso y unos pases neurosedantes.
  9. Finalmente, aplicar tónico refrescante y descongestivo.

MARÍA MARTRAT HUGUÉ
Profesora y Directora de la Escuela
Vipassana de Barcelona.
www.vipassana.es