Combatir las varices

Las varices y las arañas vasculares son una de las problemáticas más extendidas en las piernas. Este tipo de lesiones vasculares afectan a las venas y se hacen visibles en la superficie de la piel, siendo no solo un problema estético, sino también de salud. Es más habitual que se manifiesten en mujeres y en su aparición influyen factores como la obesidad, el sedentarismo, los trabajos prolongados de pie, pasar mucho tiempo sentado, el uso de fajas y medias apretadas, los factores hormonales, la toma de anticonceptivos, el embarazo y la genética.

¿Qué son las varices y las arañas vasculares?

Las arañas vasculares (conocidas también como telangiectasias) son dilataciones de las venas más periféricas, que aparecen más frecuentemente en las piernas y que, aunque no suponen un riesgo para la salud, pueden acarrear una incomodidad estética. Las varices son también un problema venoso que fundamentalmente se localiza en las piernas, pero que en este caso, sí que tienen una importancia clínica y son de mayor tamaño que las arañas vasculares. Ambos casos se forman por la incapacidad de dichas venas para transportar correctamente la sangre que regresa al corazón.

Esto se produce porque el sistema de válvulas de abertura y cierre que poseen las venas y que permiten que la sangre no retorne en sentido contrario, no funciona de forma adecuada y se produce un reflujo y un estancamiento de la sangre. Esto desencadena un aumento de la presión sobre las paredes de las venas y su  posterior dilatación y tortuosidad.

No es solo un problema estético

Las varices, además de ser un problema estético, pueden llegar afectar a la salud y producir hormigueos, calambres, dolor, pesadez o hinchazón, y a la larga, hematomas, manchas, úlceras o inflamaciones superficiales de la piel. Aunque por lo general el tratamiento de las arañas vasculares se realiza por cuestiones principalmente estéticas, en el caso de las varices no se trata solo de un problema estético, sino que muchas veces comporta un daño en los mecanismos circulatorios del organismo, creando una insuficiencia venosa crónica. De ahí la importancia de la valoración previa y su tratamiento profesional, ya que, además de prevenir que el tamaño y el número de lesiones aumente, se evita la aparición de los síntomas característicos y sus complicaciones.

Cómo tratarlas

En función de las dimensiones de las varices, hablamos de varículas, que pueden ocasionar pesadez, cansancio y una incomodidad estética; varices medias, que son un problema para la salud y pueden originar flebitis superficiales (inflamación de la vena) y varicorragias (una hemorragia causada por la rotura de una variz), y varices grandes, que constituyen a un serio problema para la salud y pueden provocar dolor, úlceras y trombosis. Lo importante para tratarlas es acudir a los especialistas en el tratamiento de varices y arañas vasculares, quienes examinarán en cada caso las características que presenta cada paciente para recomendar así el tratamiento más adecuado. Los más habituales para tratar esta problemática son:

  • La crioesclerosis líquida: una evolución de la esclerosis tradicional que se utiliza en las varículas de las extremidades inferiores. La gran ventaja de este procedimiento es que evita la aparición de pigmentaciones posteriores en la piel y ofrece unos excelentes resultados. Esta técnica consiste en la introducción de un producto esclerosante en el interior del capilar sanguíneo a una temperatura cercana a los -40 ºC. Esta baja temperatura produce una irritación de la pared capilar, que posteriormente va seguida de un endurecimiento o fibrosis de este capilar (esclerosis) y por tanto, consigue la desaparición de dicha microvarícula.
  • El láser vascular Cynergy: se utiliza en los casos de varículas pequeñas y para sus ramificaciones. Este láser es el único que realiza un disparo secuencial de dos longitudes de onda, que permiten disminuir la fluencia y minimizar el dolor y el riesgo de efectos secundarios. De esta manera se consigue una rápida respuesta en la resolución del problema y se reduce el nombre de sesiones. Este láser es el único de su categoría que combina tres poderosas tecnologías en una, posibilitando al especialista realizar, sobre todo, tratamientos de lesiones vasculares. Su haz de luz atraviesa la superficie sin dañarla actuando con precisión sobre la lesión vascular. El láser vascular incorpora un potente sistema de refrigeración con aire frío, con el que se evita la aplicación de anestesia.
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