La rutina beauty japonesa que triunfa en la red

Te presentamos los secretos doble limpieza facial, un ritual centenario que permite a las asiáticas lucir una piel saludable y de porcelana. Una tendencia que hoy día sigue ganando adeptas occidentales gracias a internet.

Poco a poco las rutinas de belleza asiáticas, especialmente las que vienen de países como Japón o Corea, han ido ganando muchas seguidoras en Occidente. Y es que, viendo las pieles perfectas de las asiáticas y comprobando lo bien que envejecen las mujeres de estos países, merece la pena conocer sus secretos, y por qué no, también copiarlos.

Las asiáticas se toman el cuidado de su piel muy en serio y no les vale con desmaquillarse, ponerse un sérum y dormir. La cantidad de pasos de los rituales de belleza japoneses y coreanos puede hacerse eterno, pero las mujeres reservan este tiempo para ellas como si de un tesoro se tratase. Y todo ello empieza con la limpieza o, mejor dicho, la doble limpieza: el paso en el que la piel queda impoluta para que los tratamientos que apliquemos después sean mucho más efectivos.

La idea básica es bien sencilla: se trata de limpiar la piel dos veces antes de poner encima cualquier producto de tratamiento. Pero lo que importa es el cómo.

  • El primer paso ha de hacerse con un producto limpiador rico en aceite.
  • El segundo paso, con un lavado con base de agua y jabón específico.

La clave del éxito reside en que el aceite, que en lugar de obstruir los poros, es capaz de arrastrar las impurezas más pesadas de la piel, como las siliconas de muchas bases de maquillaje, los aceites de nuestras cremas faciales e incluso las células muertas de la superficie de la piel y del interior de los poros y todo ello de forma suave y respetuosa con la piel.

Conoce mejor los dos pasos clave

Este primer lavado con aceite ayuda a eliminar mejor los restos de maquillaje, ya que es capaz de retirar hasta las bases de larga duración y los productos waterproof. Después, el limpiador a base de jabón y agua elimina el resto de residuos más ligeros de forma más sencilla y menos agresiva. Además, con la limpieza a base de agua ya se prepara la piel con una ligera película de hidratación, y debido a que esta doble limpieza es menos agresiva que una limpieza normal, que se lleva por delante la barrera protectora de la piel, ayuda a evitar irritaciones y preservar el colágeno, importante para no acelerar el proceso de envejecimiento.

Y lo mejor es que aunque la doble limpieza suene como algo tedioso, sólo te llevará unos minutos. Notarás la piel mucho más suave y si tienes miedo de que pueda irritar en exceso tu piel (aunque no tendría por qué gracias al poder calmante de los limpiadores en aceite), puedes realizarla un par de noches a la semana primero para comprobar cómo reacciona tu cutis. Verás cómo un par de minutos extra, dedicados al cuidado de la piel, pueden marcar la diferencia.

Y, finalmente, no hay que olvidar un beneficio significativo de la doble limpieza: es la sensación de bienestar que produce. Es un proceso de cuidado que requiere que te dediques unos minutos en exclusiva para ti, para tu bienestar. 

¿Qué opinas?¿Te animas a probar este ritual?