El té: aliado en salud y belleza

La naturaleza nos ofrece todo lo que podamos necesitar en forma de plantas, cuyo uso y consumo es tan antiguo como la propia humanidad. Plantas como el té no sólo nos ofrecen una bebida deliciosa, sino que también nos aportan beneficios tanto para nuestra salud interna como para nuestra belleza externa.

 

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Por: Maria Martrat

La fitoterapia es la ciencia que estudia la utilización de las plantas con finalidad terapéutica, y muchos nos beneficiamos de ella incluso sin saber que lo hacemos: cada vez que tomamos un té o una infusión o tisana, un caldo vegetal, etc.

En este artí­culo vamos a analizar los beneficios de algunos de los tés y otras plantas que tomamos habitualmente. Conociendo sus propiedades terapéuticas podemos incluirlos en nuestros tratamientos y rituales de salud y belleza con mayor conocimiento y efectividad.
Té Blanco: el gran antioxidante

El té blanco ha sido descubierto recientemente como el antioxidante más potente de la naturaleza. Esto es debido a su alto contenido en polifenoles, un potente elemento antioxidante presente en todos los tipos de té y muy conocido por su capacidad para aumentar las defensas del organismo y neutralizar la actividad de los radicales libres, por lo que su consumo ayuda a luchar contra el envejecimiento celular.

Los radicales libres causan una oxidación de las células que, en ocasiones, puede llegar a provocar cáncer. Beber té blanco nos puede ayudar a prevenir este daño, así­ como también evita que las grasas circulantes se acumulen en las paredes internas de las arterias, previniendo que se obstruyan. Además, es conocido su uso como complemento a una adecuada dieta para favorecer la pérdida de peso.

Su mayor contraindicación, como en todos los tés, es su contenido en teí­na, que puede afectar al funcionamiento del sistema nervioso y de los ciclos de sueño, de ahí­ que sea mejor evitarlo a partir de la tarde. También es importante evitarlo si se sufre de ansiedad, puesto que esta infusión tiene a aumentarla a causa de las xantinas en su composición que brindan un efecto estimulante del sistema nervioso. Por esa misma razón, es desaconsejable consumirlo si se sufre de hipertensión.
Té Rojo: contra la grasa

El té rojo, también conocido como Pu-erh, es una infusión con grandes propiedades para quemar grasas, y mezclado con otras plantas se puede potenciar las propiedades de las mismas para combatir el sobrepeso. Un ejemplo de esto es la combinación de té rojo, fresas y avena en un batido que puede dar buenos resultados para perder peso.

El té rojo también activa el metabolismo del hí­gado, hecho que favorece que las grasas se procesen de manera más efectiva en el cuerpo, logrando su posterior eliminación de igual forma. A esto cabe sumarle su acción diurética y depurativa, favoreciendo un buen tránsito intestinal y aumentando el flujo urinario. Ayuda además a una digestión fácil de los alimentos grasos y refuerza el sistema inmunitario.

Así­ como el té blanco, contiene teí­na, que igual que la cafeí­na es una sustancia excitante del sistema nervioso central y aumenta la presión sanguí­nea. Si bien el contenido de teí­na en el té rojo es mucho menor que la cafeí­na en el café, no es recomendable para todas las personas. Es mejor no mezclar el té rojo con leche, ya que ésta puede llegar a inutilizar sus efectos antioxidantes. También se estima que el té rojo podrí­a llegar a afectar la absorción de hierro proveniente de algunos alimentos, por lo que es necesario tenerlo en cuenta en casos de anemias y otras enfermedades relacionadas.
Té Verde: contra el envejecimiento y el sobrepeso

Las propiedades del té verde rivalizan con las del té blanco: su alto contenido de catequinas e isoflavonas lo convierten en un perfecto aliado para luchar contra el envejecimiento, mejorar la circulación y evitar el endurecimiento de las paredes arteriales, entre muchas otras cosas.

Al igual que el té blanco, sus componentes antioxidantes sirven de prevención contra todo tipo de cáncer. Las catequinas del té verde tienen la propiedad de ser un agente de termogénesis, ya que tienen la capacidad de quemar grasas en diferentes partes del cuerpo. Por esto mismo, el té verde es tan valorado dentro del sector de los atletas de alta competición, más allá del común denominador de la gente en general, ya que las catequinas son las responsables del aumento del gasto energético y del incremento de la oxidación de las grasas.
Té Negro: el clásico

Algo relegado con la aparición del verde y el rojo, el té negro sigue siendo el té clásico por excelencia. Posee las mismas propiedades antioxidantes ya comentadas en sus rivales, pero se le deben sumar sus propiedades astringentes. Al contar con una buena concentración de taninos, que son los que le otorgan un sabor amargo, es ideal su consumo para combatir la diarrea o la gastritis.

Ofrece un efecto diurético, colaborando significativamente con la eliminación de lí­quidos del organismo. Además de reconfortante y bajo en calorí­as, es saciante, y por sus propiedades estimulantes es un buen sustituto del café durante el desayuno, casando perfectamente con la leche. Su contraindicación, como en las otras variantes de tés, es también precisamente esta cualidad estimulante, por lo que es mejor evitarlo a partir de la noche y en personas muy nerviosas.
Poleo Menta: para los resfriados y la digestión

Los mayores beneficios del Poleo Menta (Mentha Pulegium) son aquellos relacionados con sus propiedades expectorantes y su contenido en mentol, estando muy recomendado su uso para tratar resfriados en general, ya que facilita la eliminación de secreciones acumuladas en los pulmones en enfermedades como la gripe o la bronquitis. También puede ser de gran ayuda gracias a sus propiedades antipiréticas para bajar las fiebres altas que acompañan los procesos catarrales.

Otro uso conocido del poleo menta es para facilitar la digestión. Tomado después de las comidas, es ideal para tratar las flatulencias y el meteorismo, actuando para aliviar la eliminación de gases acumulados en el tubo digestivo. También contiene flavonoides, a los cuales se les atribuyen varias propiedades medicinales como antioxidantes, antitrombóticos y depurativos de la sangre, con lo cual pueden ayudar a bajar el nivel de colesterol de las personas que presenten este problema, además de que se les atribuyen propiedades anticancerí­genas.

Debido a las propiedades sedantes del poleo menta, es muy útil su consumo mediante infusión para tratar casos de nerviosismo, situaciones de ansiedad y problemas para dormir. Asimismo, su aplicación externa ofrece propiedades antisépticas y cicatrizantes útiles en la cura de heridas.
Manzanilla: para el sistema circulatorio

Los mayores beneficios de la manzanilla (Chamaemelum Nobile) provienen de sus flavonoides, que benefician al sistema circulatorio previniendo la aparición de trombos y disminuyendo las posibilidades de sufrir un ataque cardiorrespiratorio. Los flavonoides son considerados antioxidantes y también anticancerí­genos, además de ser un excelente controlador de los niveles de colesterol en la sangre.

La planta de la manzanilla presenta también propiedades carminativas, así­ como propiedades vasodilatadoras para ayudar a disminuir la presión arterial. La manzanilla también posee propiedades sedantes, y dentro de su composición están presentes los taninos, considerados muy beneficiosos para la salud debido a las propiedades antioxidantes que poseen.
Menta: Para la digestión y el dolor

La menta contiene componentes activos en sus hojas como el mentol o la carminativa, que la convierten en una cura antiespasmódica y antiséptica que calma el estómago y ayuda en la digestión, frente a náuseas y parásitos intestinales, y estimula el sistema nervioso. También posee propiedades para ayudar en tratamientos para la anorexia, dispepsias, espasmos gastrointestinales, meteorismo, bronquitis, enfisema pulmonar, asma, etc.

Tomada en forma de infusión después de las comidas, alivia los problemas digestivos, mientras que si se ponen unas gotas de aceite esencial en un humidificador ayuda a descongestionar la nariz y reducir los problemas respiratorios. También se utiliza como calmante del dolor en casos de cefaleas tensionales, frotando en las sienes una gota de aceite esencial.

El aceite esencial de la menta posee un bajo potencial de sensibilización. No debe prescribirse aceite esencial puro por ví­a interna durante el embarazo, la lactancia, a niños menores de seis años, o a pacientes con dispepsias hipersecretoras o aclorhidria.

 

 

Maria Martrat
Directora y profesora de la Escuela Vipassana
www.vipassana.es

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