Embellecer el pecho

La cirugía plástica más solicitada sigue siendo la mamaria, ya sea para aumentarreducir o levantar el pecho. El doctor Ivan Mañero de IM Clinic resuelve las dudas más frecuentes de la mamoplastia.

Sin lugar a dudas, la cirugía más demandada por las mujeres tanto en nuestro país como
fuera de él, es la que permite tener el pecho más bonito. Esto es: más turgente, firme, joven y con un volumen adecuado, que se puede conseguir aumentando, reduciendo,
levantando o reconstruyendo el pecho, o bien combinando dos o más de estas cirugías.

Las mujeres desean embellecer su pecho y esto suele comportar utilizar prótesis, pero esto no significa que siempre aumenten el tamaño de sus mamas. Si bien hay mujeres
que tienen unos senos pequeños y desean más volumen, también pueden querer levantarlo, reducirlo o, simplemente, mejorarlo o reconstruirlo. Las mujeres principalmente
desean un pecho bonito y, en muchas ocasiones, eso implica utilizar más de una técnica.
El cirujano plástico estético y reparador Ivan Mañero nos resuelve las dudas que giran en torno a la mamoplastia.

¿Cuál es el perfil de mujer que se somete a esta cirugía?

Muchos tienden a pensar que son las mujeres más jóvenes las que más se operan el pecho pero, aunque hay un buen grupo de mujeres de entre 21 y 30 años que desean
aumentar el volumen de sus senos, el perfil de paciente suele ser el de una mujer de entre 30 y 40 años que, después de la maternidad, ha perdido el volumen y la turgencia de cuando era más joven y desea recuperarlo.

¿Quién escoge la talla final, la paciente o el cirujano?

Siempre acaba siendo un consenso entre cirujano y paciente. Para conseguir una talla adecuada lo primero a considerar son las proporciones de la paciente y su estructura
corporal. Sin embargo, también interviene el deseo de la paciente: si quiere conseguir un
pecho más comedido, equilibrado o, digamos, grande y, en base a su petición, el cirujano aconsejará el tamaño de prótesis más adecuado siempre teniendo en cuenta que existen límites al volumen a implantar, por lo menos en una única intervención.

¿Prótesis o lipofilling?

Si hablásemos de un aumento de glúteos, ambas técnicas podrían ser válidas, de hecho, lo más frecuente es una combinación de las dos. Pero en el caso de la mama, a día de hoy, no hay un consenso claro sobre el lipofilling entre investigadores. Se sabe que la inyección
de grasa produce alteraciones posteriores en la lectura de las mamografías de control.
Unas alteraciones que hace que los profesionales que se dedican a la mama no se pongan de acuerdo. Así, mientras que con las prótesis tenemos una larga experiencia de más de medio siglo y sabemos que no alteran las imágenes de los controles del pecho, con la grasa que se introduce a través de la técnica del lipofilling no podemos decir lo mismo. Por ello, es prudente esperar un tiempo antes de aconsejarlo como un tratamiento estandarizado para todas las mujeres. Cabe decir también que para realizar el lipofilling, la paciente debe tener suficiente grasa acumulada, pero las mujeres que desean un aumento de mamas, suelen ser menudas y con poca grasa.

Pecho caído o pecho vacío, ¿es lo mismo?

Aunque son términos que comúnmente se confunden, son distintos. El pecho caído es un concepto anatómico definido por la posición de la areola respecto al surco mamario. Es decir, si la areola está más baja que el surco de la propia mama, se considera que el pecho
está caído. En cambio, si la parte superior del busto está vacía, sin turgencia, pero la areola está por encima del surco, entonces estamos hablando de un pecho vacío. Este diagnóstico es fundamental, ya que el tratamiento es distinto para cada situación. En el caso del pecho caído se corrige con una maxtopexia o lifting de mamas, que consiste en eliminar la piel sobrante, devolver el volumen perdido y recolocar la areola en el lugar que le corresponde estéticamente. Si es un pecho vacío, suele bastar con “rellenar” el polo
superior que es el que ha perdido el volumen. Gracias a una prótesis, las mamas vuelven a tener un aspecto rejuvenecido y turgente.

La reducción de mamas con prótesis, ¿una contradicción?

Puede parecerlo pero, si lo pensamos bien, no lo es tanto. Reducir una mama no tiene porqué implicar dejar un pecho pequeño, sin forma o sin volumen. Una mama hipertrófica (es decir, demasiado grande) sufre, debido al peso, una caída progresiva que acaba por
provocar una pérdida de volumen en la parte alta de la misma. Cuando el cirujano practica una reducción mamaria podemos restituir ese volumen perdido en el polo superior utilizando el propio tejido mamario o mediante un implante: el primero no siempre consigue una restitución completa del volumen y, con el tiempo, volverá a caer; un implante nos permite recuperarlo de forma más precisa y permanente. Al final, es la paciente quien decide qué técnica prefiere, hay veces en que les sorprende el planteamiento, pero se consiguen resultados impresionantes conjugando dos estrategias tan, a priori, dispares como lo podrían ser: reducción e implantes.

¿Una mujer con mamas tuberosas puede someterse a un aumento de mamas?

Por supuesto. Las tuberosas o mamas caprinas son una malformación derivada de una excesiva rigidez del tejido mamario, esto hace que la glándula mamaria, al desarrollarse,
no pueda expandirse normalmente, adquiriendo así una forma característica de tubo o biberón que acompleja enormemente a las mujeres que la sufren. Para conseguir un pecho más bonito se realiza una cirugía correctiva que libera el “armazón” fibroso que permite a
la glándula expandirse y perder la forma de tubo. La mama tuberosa, como cualquier otra, puede ser pequeña, caída, vacía o demasiado grande, por lo que su corrección puede ir combinada con un aumento, un lifting o una reducción.

Prótesis anatómicas o redondas, ¿cuál es la mejor?

No hay unas mejores que otras, todas son buenas, la cuestión está en el criterio que aplica el cirujano plástico para indicar una u otra. Por ejemplo, y sin ser una norma generalizada, las prótesis redondas suelen ser las escogidas cuando deben ir en una posición retropectoral (detrás del músculo), mientras que las anatómicas suelen colocarse prepectoral (delante del músculo). Debemos tener en cuenta que la morfología del implante condiciona la forma que finalmente se aportará a la mama: un pecho más redondo y juvenil, cuando utilizamos prótesis redondas, o más maduro, con menos volumen en el polo superior, cuando utilizamos las anatómicas.

¿Qué es el perfil en una prótesis?

El perfil es un dato importante porque determina lo que podríamos considerar la “exuberancia” del pecho, la altura que vamos a ganar. Para entenderlo más fácilmente
pensemos en dos vasos con la misma capacidad, pero uno es whisky y el otro de caña. El primero tiene más base, pero menos altura, mientras que el segundo es al revés, tiene más altura pero menos base, aunque en ambos cabe la misma cantidad de líquido. Pues el perfil de la prótesis viene a ser algo parecido. El perfil más apropiado para cada paciente depende de muchos factores como las características de la mama, del tórax, de la parrilla
costal, el deseo de la paciente (pecho más exuberante o discreto), etc. Como cirujano suelo recomendar las prótesis de perfil moderado cuando la mujer tiene un tórax ancho, y un perfil alto cuando el tórax es estrecho, ya que así se consigue un distribución más
armónica del volumen y ello permite conseguir unas mamas más naturales. Pero todo depende de los gustos de cada paciente.

Dr. Ivan Mañero 
Cirujano plástico estético y reparador de IM Clinic
www.ivanmanero.com