Los nuevos básicos de belleza

Hace unos años no habíamos oído hablar de ellos, pero hoy día son tan esenciales como la crema hidratante o el contorno de ojos. Analizamos las nuevas piezas clave de tu rutina de cuidados.

Los aceites

Si alguien nos hubiera preguntado hace algunos años si pensábamos incluir un aceite facial en nuestra rutina de belleza habríamos preguntado que para qué. Ahora ya conocemos la respuesta: nos sacan de cualquier apuro.

  • Para el rostro. Solo necesitas dos o tres gotas. Aplícatelas en las manos y frota entre las palmas para que el calor active sus beneficios. Lo que quede en tus manos es lo que tienes que darte en la cara con un masaje ascendente.
  • Para el cuerpo. Si no te atreves con la textura, aplícalos sobre el cuerpo húmedo. Así forman una película sobre la piel que mantiene la hidratación. Los nuevos formatos de baño te lo ponen fácil, porque actúan como limpiadores de base oleosa sin detergentes, que, al contacto con el agua, se transforman en una espuma que limpia en profundidad, pero preserva la barrera hidrolipídica de la piel.
  • Para el pelo. Marcan la diferencia entre una melena brillante y flexible y un pelo triste. Aplícalos solo de medios a puntas y, en seco o en mojado, nunca te los des directamente: frota unas gotas entre las manos y luego presiona sobre los mechones.

El agua micelar

Lo más curioso de este esencial de belleza es que lo inventaron los franceses hace ya más de 100 años. Entonces, este limpiador líquido infusionado con micelas (unas diminutas moléculas oleosas que funcionan como imanes con la suciedad del rostro) se presentó en sociedad como una alternativa mucho menos agresiva que el agua corriente para limpiar la piel.

A día de hoy, cumplen a la perfección con esta misma misión y son perfectas para pieles sensibles porque, además de ahorrar el paso por el agua del grifo (no es necesario aclarar), tampoco requieren ningún tipo de frotación para hacer su trabajo. Además, las nuevas versiones incorporan activos calmantes e hidratantes, para que cuando termines con la limpieza la irritación sea prácticamente imposible.

Las BB y CC creams

Ya llevan casi una década demostrando que el todo en uno es la mejor forma de conseguir un rostro perfecto y protegido. Y no han dejado de evolucionar. ¿Y qué es lo último? Las cremas correctoras de color en lavanda, rosa y melocotón; y las adaptativas (unas gotas que puedes mezclar con todas tus cremas, de la hidratante al fotoprotector).

Pero hay más, como las BB creams que se aclimatan a las necesidades del rostro en condiciones extremas, pensada para usarla mientras haces ejercicio al aire libre. No sólo te protege mejor cuando has empezado a sudar, es que además se ajusta a tu piel para unificar el color en todo momento y conseguir que tengas buena cara hasta después de haber corrido 10 kilómetros.

Los nuevos exfoliantes

No descubrimos nada nuevo con este producto. Ya conoces su funcionamiento: elimina la capa superficial de la piel, compuesta de células muertas que tu organismo debería eliminar por sí mismo. Estos productos ayudan a acelerar un proceso de regeneración que, a partir de los 25 años, empieza a ralentizarse. La diferencia a día de hoy es el cómo. Hasta ahora, confiábamos sobre todo en la exfoliación física: productos con granitos con una tracción mecánica de frotación que solía acabar en rojeces e irritación.

Pero desde hace un par de años, las firmas apuestan por los peelings biológicos y químicos. De eliminar todo lo sobrante se encarga ahora una combinación de ácidos naturales (glicólico, azelaico, alfahidroxiácidos, enzimas de la fruta) que consiguen una piel suave y renovada sin infligir daños, porque su formato suele ser líquido o gel que se aplica simplemente con un algodón empapado con cero fricción. Y también los tienes en formato polvo, para mezclar con agua o aceite. En cualquier caso, ninguno de ellos contamina el medio ambiente: por lo visto, las bolitas artificiales de algunos exfoliantes no son biodegradables y se acumulan en ríos y océanos.