Máscara japonesa con hilos mágicos

La tersura y luminosidad de la piel de las mujeres niponas es actualmente fácil de conseguir gracias a este novedoso tratamiento.

La luminosidad de las pieles de los rostros japoneses siempre ha causado sensación, por su aspecto terso, aparentemente siempre joven y sin imperfecciones. Su concepto de la belleza y la forma de conseguirla nos fascina en occidente, y en parte lo envidiamos.

Ahora, la propia inspiración por esa piel perfecta da nombre a un tratamiento que por su metodología resulta increíble: la máscara japonesa.

¿En qué consiste la máscara japonesa?

Como su propio nombre indica, se trata de crear una “mascara de sujeción” con nuestro propio colágeno gracias a una herramienta, lo hilos mágicos, muy utilizada de unos años a esta parte en las consultas, pero con una técnica muy particular creada por la Dra. Aleyda Margot Maque, especialista en Medicina Estética y Antiaging.

La doctora lo ha realizado en muchos pacientes, y ha conseguido perfeccionar la belleza natural que cada uno de ellos y de ellas, recuperando la simetría y la perfección de cada rostro de una manera sumamente natural.

La técnica consiste en:

  • La estimulación de colágeno en puntos específicos del rostro, reforzando la sujeción del mismo para corregir la flacidez y también prevenirla.
  • La implantación en el rostro del poder de los hilos japoneses, (conocidos también como hilos mágicos o tensores) que son totalmente reabsorbibles, mediante una técnica secreta, completamente innovadora y con resultados muy naturales.
  • Los hilos van a estimular la formación de fibras de colágeno. Estos hilos desaparecen aproximadamente a los tres meses y en su lugar se forman el colágeno que buscamos para sujetar los tejidos.
  • El tratamiento se realiza en una sola sesión y con resultados increíblemente naturales.

Con esta técnica, ya podemos volver a sentirnos jóvenes y con una piel tersa olvidándonos de la flacidez gracias a la máscara japonesa.

Este tratamiento se encuentra en exclusiva en Cínicas Cres, que cuenta con centros en Madrid, Valencia, Zaragoza, Palma de Mallorca y Bilbao.