¿Quién dijo miedo? Trabajar los miedos y las inseguridades con Flores de Bach

En estos tiempos de crisis, ¿quién no ha sentido algún miedo o inseguridad? A quedarse sin trabajo, a que el negocio no vaya bien, a no encontrar estabilidad. Perder el miedo y enfrentarse con valentí­a a estas situaciones adversas es el primer paso para tomar el control y solucionarlas.

0002828b

El ser humano siempre ha tenido miedos e inseguridades. Aunque las circunstancias que los provocan van cambiando, las emociones siempre son las mismas. La sensación de no poder tirar hacia delante, de impotencia, de tirar la toalla… pero también las sensaciones de poder, de seguridad, de certeza; son sensaciones subjetivas que pueden estar basadas en experiencias previas o no.

 

El miedo
Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa. Surge para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

El problema llega cuando la sensación de miedo nos bloquea hasta el punto de tener dificultad en tomar nuestras propias decisiones, perdiendo momentáneamente la capacidad de ser resolutivos, de avanzar. No poder pagar una hipoteca, quedarse sin trabajo, tener dificultad en poder llevar adelante una familia…, estas son situaciones reales concretas que estamos viviendo. Crisis de valores, de identidad, con las consiguientes sensaciones de inseguridad…, son los movimientos que cualquier crisis nos provoca interna y externamente.

Pensar o sentir que no podré tirar adelante, que no sé lo suficiente, que nunca encontraré un trabajo digno, que no soy capaz, que no soy suficientemente bueno, que los otros saben más, que no gustaré, que se van a dar cuenta que tengo tal defecto…; eso son creencias que nos hemos creí­do y que damos por ciertas. Tanto si se trata de situaciones reales, como de creencias o crisis internas, podemos hacernos una pregunta que nos ayudará a ser más resolutivos.

 

Esencias contra el miedo

Las Flores de Bach es un sistema de curación creado por el Dr. Bach a mediados del siglo XIX, compuesto por 38 remedios de esencias florales que tratan diferentes estados y emociones. Es un sistema de autoayuda con un método muy suave, sencillo y eficaz, sin efectos secundarios de ningún tipo ni riesgo de sobredosis. Además, no es incompatible con otros medicamentos ni genera intolerancia con el paso del tiempo y su uso.

El método de las Flores de Bach es útil tanto para los miedos caracterológicos como para los estados transitorios. Es un sistema que nos ayuda a afrontar nuestros miedos de una manera constructiva y creativa. Sin darnos cuenta, empezamos a dejar de prestar atención a nuestras inseguridades, contactando con nuestra valentí­a y coraje, y percibiendo esa seguridad y confianza internas que nos ayudan a superar cualquier adversidad.

Es un recurso muy sencillo tanto de aprender como de usar. Nos ayudan a hacer ese cambio de actitud, permitiéndonos contactar con nuestros propios recursos y, casi sin darnos cuenta, empezamos a cambiar de actitud y a funcionar de una forma más saludable, resolutiva y respetuosa con nosotros mismos y con los demás.

 

Una flor, una sensación
De todas las esencias que forman el método de las Flores de Bach, hay algunas que nos pueden ofrecer una ayuda más concreta según sea el estado de miedo o inseguridad.

  • Contra el miedo

–  Mimulus: cuando tenemos miedos concretos que podemos identificar y nombrar. Nos ayuda a enfrentarnos con el mundo (ya sea porque son tiempos difí­ciles o porque por carácter somos así­) y nos da la valentí­a personal y la comprensión para poder afrontar otras situaciones parecidas, pudiendo actuar y comportarnos de forma relajada.
–  Rock Rose: cuando tenemos sensación de pánico y terror y delante de estados de angustia. Nos da la valentí­a suficiente que requieren ciertas situaciones extremas.
–  Red Chestnut: cuando sufrimos por los demás y nos preocupamos por nuestros seres queridos. Nos aporta tranquilidad, la capacidad de trasmitir seguridad y valor, y la aptitud para guiar positivamente a los demás.
–  Cherry Plum: ante el miedo a hacer algo terrible o a perder el control, nos ayuda a mantener el temple, incluso en situaciones desesperadas.
–  Walnut: nos conecta con nuestra capacidad de adaptarnos a las nuevas situaciones y a seguir con nuestro propósito.

  • Contra las inseguridades

– Larch: cuando nos sentimos inseguros debido a sentirnos inferiores, creyendo que nunca tendremos éxito y sintiendo la falta de confianza en nosotros mismos, nos ayuda a perseverar y a ser realistas, superando el complejo de inferioridad.
–  Cerato: cuando no confiamos en nuestras propias decisiones, nos ayuda a contactar con nuestra propia sabidurí­a.
–  Scleranthus: cuando sentimos una profunda dificultad en elegir, ya que tememos no “acertar” con la opción correcta. Nos ayuda a discernir, entendiendo que lo correcto es relativo y que las oportunidades surgen cuando hacemos elecciones.
–  Crab Apple: cuando nos sentimos inseguros con nuestra imagen o con algún defecto que acapara toda nuestra atención, nos aporta proporcionalidad y nos libra de otros estados relacionados.
–  Sweet Chestnut: ante la desesperación más profunda, cuando no vemos salida, nos ayuda a reconocer opciones que quizás hasta el momento no podí­amos ver, rindiéndonos a lo obvio y permitiéndonos dejar la luchar para poder tomar otra perspectiva.
–  White Chestnut: cuando le damos vueltas a la cabeza, incluso sin poder dormir o sin poder concentrarnos en el momento presente. Nos aporta claridad para poder utilizar la mente constructivamente.
–  Willow: cuando nos sentimos ví­ctimas del destino, nos ayuda a percatarnos de nuestra parte de responsabilidad y a actuar para obtener aquello que necesitamos.
–  Star of Bethlehem: ante el estado de conmoción que crea el haber vivido una situación impactante de la que no nos dejamos consolar o acompañar por las personas que nos son cercanas. Nos aporta alivio y nos hace más receptivos al consuelo.

De forma más general y profunda, todas las esencias nos aportan el deseo de seguir adelante con nuestra tarea, por dura que ésta sea, creando armoní­a en nosotros mismos y a nuestro alrededor. Además, nos acercan más a los siete estados de curación: Paz, Esperanza, Alegrí­a, Fe, Certidumbre, Sabidurí­a y Amo, gracias al reencuentro de la armoní­a entre Alma y Cuerpo.

 

Anna Coderch
Psicóloga y profesora en Vipassana
www.vipassana.es

Artículos relacionados

También puede interesarte estos artículos